En la última década o era digital, los
estudiantes han encontrado nuevas maneras de interactuar entre sí y con la
información e, inevitablemente, esto ha traído impactos considerables en los
procesos de educación. Más allá de las formas de inteligencia que se ponen en
práctica en el momento de aprender, como son la forma lógica, espacial,
intrapersonal, musical, lingüística, otros., los niños y jóvenes se valen de
herramientas tecnológicas para descubrir nuevas cosas, construir nuevos lazos y
dominar nuevos conceptos. Las búsquedas en internet y la actividad en redes
sociales, son prácticas cotidianas de los estudiantes que, sin lugar a dudas,
promueven aprendizajes continuamente. Por eso, este ensayo señala la importancia
de poner atención como educadores a este tema, puesto que sólo profundizando en
el escenario tecnológico en el que se desenvuelven a diario nuestros
estudiantes, podremos acercarnos a ellos y desplegar las estrategias precisas
para incluir las TICs en nuestras propuestas de enseñanza y promover un
aprendizaje genuino y significativo.
Internet ha revolucionado todos los aspectos de nuestras vidas, siendo
uno de ellos la educación. Desde los inicios, las redes sociales han estado
íntimamente relacionadas con el mundo educativo. De hecho, la primera red social (Classmates,
1995) surgió como una manera de poner en contacto a antiguos alumnos a través
de fotos y libros de la época estudiantil.
Lo cierto es que nunca la educación fue tan accesible como ahora, el
volumen de información disponible es colosal y es una gran oportunidad para
mejorar los procesos educativos, lo que conocemos como e-learning o educación
en línea. El uso del e-learning ha estado creciendo a pasos astronómicos y
parece no detenerse, se estima que para 2019 el 50% de las clases serán
impartidas en línea y muchas de ellas serán gratuitas.
La integración de la educación, internet y
las redes sociales ha sido inevitable. Mientras que la educación en línea es
personalizada, el modelo tradicional utilizaba el mismo molde para todos los
estudiantes.
Actualmente cualquiera que cuente con
una conexión a Internet puede educarse a sí mismo. Gracias a Internet
los estudiantes tienen más poder sobre su propia educación que antes. Así que
estas tecnologías también han hecho cambiar algunas cosas del proceso de
enseñanza de los estudiantes.
Sin embargo, esto ha generado tanto preocupaciones (privacidad, autoría
del contenido) como oportunidades. La una pregunta: ¿qué deberían hacer los
educadores con respecto a las redes sociales? Esto representa un dilema para la
enseñanza. Para recorrer la pregunta, se presenta la mirada de dos
especialistas: un responsable del área de Ciencias de la Computación para
Instituciones Educativas de Microsoft, y una experta en educación con estudios
de PhD. El primero argumenta que, en algún punto, el uso de las nuevas
tecnologías coarta las posibilidades del desarrollo del pensamiento crítico,
puesto que muchas veces se utilizan con un sentido meramente instrumental para
la realización de tareas escolares, pero no se da lugar a procesos más ricos de
debates y discusiones que podrían suscitarse ante la exploración en internet,
por ejemplo. En sus propias palabras: "Las TIC tienen un potencial inmenso
para desarrollar la inteligencia en los estudiantes, pero en la mayoría de las
escuelas estamos frenando su eficacia de tal manera que, no solo no los está
ayudando, sino que los está cohibiendo".
En tanto, la opinión de la segunda especialista va por otro camino: ella
sostiene que las TICs en general y la navegación en Internet en particular,
permiten a los estudiantes ir más allá de las paredes del aula. Estas
prácticas, argumenta, perfilan un nuevo modo de relación con la información por
parte de los niños y jóvenes que adquieren habilidades críticas al recopilarla,
analizarla, verificarla e incluso cuestionarla. De manera que esta visión
reflejaría un mayor optimismo respecto a las potencialidades de las TICs en la
educación. En definitiva, las dos opiniones ofrecen puntos de vista diferentes
sobre lo que sucede hoy en día con el par educación-nuevas tecnologías. Pero,
más allá de estas opiniones, la pregunta inicial puede servirnos para pensar nuestras
propias prácticas y reflexionar respecto a la forma en que incluimos las nuevas
tecnologías en nuestros proyectos educativos. Siempre es bueno detenerse a
pensar en el trabajo que hacemos a diario, puesto que sólo así podemos
encontrar puntos de apoyo y vislumbrar nuevos desafíos a un nivel personal
respecto a nuestros quehaceres educativos
Para muchos, las redes también contienen
un lado negativo, suelen ser una gran distracción para los jóvenes estudiantes,
pues contienen una gran variedad de aplicaciones que, los alumnos no pueden
controlar desviarse de sus tareas o actividades para dedicarse a ver otras cosas.
Por el lado de los docentes, a muchos no
les gusta “actualizarse” y eso implica utilizar las nuevas tecnologías, como
las redes sociales, lo que argumentan es que ya han acumulado demasiadas horas
de práctica para cambiar de un momento a otro su método de enseñanza. Aquí el
reto que se les presenta,
En definitiva, las redes sociales son una herramienta con gran potencial
en el ámbito educativo, no solo por el debate que genera, sino por la
posibilidad de aprovechar recursos que pueden ser utilizados en cualquier
dirección dentro de este ámbito. Esto obliga a incluirlas dentro de la práctica
educativa, lo cual a su vez implica por parte del docente, un cambio radical de
estrategias y metodologías, cambiando los roles tradicionales.